Tomarte un batido helado de dulce de leche con sirope de chocolate. Y
además con nata. Estar sentada, viendo a través del cristal, notar que
fuera hace un calor abrasador que hasta hace unos minutos has padecido y
refugiarte de él con el frío del batido de tu vaso y con el que
desprende el aire acondicionado que inunda toda la sala de la cafetería.
Sentirte bien por pensar que quedan dos exámenes y que, de momento, van
todos aprobados. Y sí, he escrito "sentirte bien", a pesar de no tener
un "te amo" en un sms en el móvil, o tenerlo, pero con fecha de
caducidad y ya prescrita; o saber que vas a llegar a casa y, al entrar al
whatsapp, no habrá alguien, ese alguien, preguntando "¿Qué tal ese
examen, xxxxxxxxxx?" y sonreír, aunque la respuesta sea "Creo que fatal,
xxxx, fatal".
Y, aún así, aún con la nostalgia, aún con melancolía y
sin embargo, con esperanzas, sentir que la vida es eso, pequeños
momentos y detalles, sin necesidad de que haya alguien más. Aprender a
vivir con ello (o sin ello, en este caso) y ser feliz mientras vuelve, ¿o no?
Yo creo que esos pequeños instantes, por chiquititos que sean, son también eso: la vida. Sí, será eso...
Pdta.: Te amo. Te amo tanto o más de lo que te amaba ayer. Ojalá pueda volver a decírtelo a la cara y recibir la misma respuesta sincera de tus labios.
Be.