Imagino que escribo esto último porque es lo que quiero que pase con un tema en cuestión que lleva un tiempo lo suficientemente largo como para que empiece a tocar lo que dijimos, pero no es lo que me ha hecho acceder hoy a mi cuenta de blogger. La razón se llama "tía", la mía en concreto.
Mi tía Carmen tiene dos nietas por las que, estoy convencida, daría la vida; pero esta mañana le decía a mi prima que cuidara de mi primo, que no le dejara solo, si ella no despertaba. Mi tía es diabética, pero no se priva de comer dulces ni gominolas, ¡desde siempre la recuerdo comerlas, aún cuando éramos nosotros, sus hijos y sobrinos, los que las comprábamos! A mí tía, que tanto le gusta recordar lo diminuta que era cuando nací cierta parte de mi cuerpo a la que me he referido líneas más atrás, y que siempre me dice que estoy mucho más guapa con "dos kilitos más", hoy la han operado. Pero mi tía es fuerte. Tanto que, de aquí a pocas semanas, volverá a soñar con un verano, una playa y, en ella, sus nietas correteando y comiéndose la arena. Y dicen que, si los deseas con mucha, muchísima fuerza, los sueños se hacen realidad.
Yo sé que entre todos te ayudaremos a soñar.
Be.
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