Hoy, dice el calendario y sobre todo dicen mis padres, cumplo 22 años, ¡primaveras que diríamos muchos, y nunca mejor escogida la palabra! Si me parece bonita una fecha para cumplir años, ¡ésa es la primavera, estación que está, para mí, un peldaño más arriba aún que el verano!
Pero el cumplir un añito más no es el único motivo por el que deseo felicitarme. Quiero hacerlo también porque creo que lo merezco y porque, echando la vista atrás, recuerdo de este último año muchas cosas buenas, incontables, pero a la vez siento una sensación de tristeza que, gracias a Dios, ya es sólo recuerdo de lo que sentí. Y miedo: eso sí que sigue aún pisándome los talones. Pero yo, que siempre fui muy buena en flexibilidad pero nunca fui la primera de la clase en Educación Física, corro bastante más. Y no es que tenga miedo al propio miedo, que en parte es cierto: es sólo que a veces siento que yo, de alguna forma, soy la que lo alimenta. No me amedranto plantándole cara a mis temores: ya lo he hecho en otras ocasiones, no demasiadas, pero sí más de las que hubiera querido y en circunstancias que ni en mis más extraños sueños (o quizás sería más acertado decir "pesadillas") hubiese imaginado.
Así que el hecho de tener un año más, por mucho que me sigan diciendo que soy muy joven (soy conocedora de ello y también lo disfruto), no hace más que enseñarme varias cosas:
La primera, que nadie se muere de tristeza, de miedo, o de amor. (A no ser que te llames Julieta, vivas en Verona, seas protagonista de una obra de Shakespeare y, por qué no, también un poco más tonta de la cuenta).
La segunda: que tengo unos meses más, 12 exactamente, de experiencias vividas para hacer frente a todo lo que se me ponga por delante, ya sea malo, regular, bueno o aún mejor.
La tercera: a veces y, por mucho dolor que eso te pueda producir a priori, hay cosas/personas en la vida de un individuo que sobran y otras que hacen falta, y la única manera de que vengan las que se precisan es suprimiendo a las que están de más y siendo consciente de ello. En realidad, el cambio será para mejor y sólo hay que esperar un poquito para darse cuenta.
Objetivo: SER, seguir siendo y HACER muy feliz.
Dicho todo esto: ¡¡¡FELICIDADES!!! Espero tener siempre razones por las que sonreír y, si no las hay, sólo será cuestión de buscarlas. Están ahí, sin embargo a veces nos empeñamos en esconderlas u obviarlas.
Be.
No hay comentarios:
Publicar un comentario