viernes, 30 de marzo de 2012

Wait, wait, wait...

La religión siempre me ha provocado sentimientos encontrados y, para seguir y que no se pierdan las "viejas" costumbres, este Viernes de Dolores también me trae distintos pensamientos que, de alguna u otra forma, no cesan de chocar en mi mente y me alteran hasta hacer de mí alguien inestable. Como esas malditas predicciones que adelantan para los próximos dos días y la semana que va a entrar. La lluvia es necesaria, ¡claro que sí! pero, ¿ahora? cuando estaba todo tan bien, cuando poco a poco iba a llegar esta semana que pasa tan fugazmente y muchos llevamos esperando todo un año, o más si ya el año anterior el tiempo no estuvo de nuestro lado...

Y así me siento: pasada por agua y, de pronto, cercana a un anticiclón que me hace ver el arco iris, a lo lejos, de forma tímida, pero imponente y colorido y, ¿quién sabe?, quizás con un tesoro al final de él. No un cazo lleno de monedas de oro: el tesoro que busco no es material. 
Pero de momento, toca esperar. Esperar a que las cosas se calmen, a que las mentes piensen o, mejor dicho, dejen que sea el "pum, pum" del corazón el que decida. Si ese palpitar es lo suficientemente fuerte, lo bastante puro y dulce, encontraré mi arco iris y, con él, podré buscar lo que quiero. Y espero que sea de la mano de alguien. Aunque no, esta vez voy a poner las cosas más difíciles, como en los principios, allá por noviembre. Si por el contrario no ocurre, tendré que seguir yo solita, con los ojos húmedos durante un tiempo, pero con la certeza de haber hecho todo lo posible, y sobre todo muy segura de mí misma, con la mirada en alto y el paso firme.


Esto me pasa por depositar mi confianza y poner mi felicidad en las anc... manos de quien (aún) no ha demostrado merecerlo.









        Be.
                    

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